SEMINARIO 1998 - VALENCIA
Efecto del titanio en el desarrollo vegetativo del bróculi (Brassica oleracea var. italica) y su repercusión en el rendimiento del cultivo.
Autores: Casanova Pérez, Emilio; Fernández Hernández, Juan Antonio ; González Benavente-García, Alberto ; Ochoa Rego, Jesús
Materias: Bróculi; Nutrición de las plantas; Producción agrícola; Rendimiento de cultivos; Sustancias de crecimiento vegetal
El cultivo del bróculi va adquiriendo paulatinamente mayor importancia aumentando su difusión a nivel nacional. Ello está propiciado por la versatilidad que presenta la planta hacia numerosos tipos de suelos, resistencia relativa a la salinidad y adaptación a las diversas climatologías de las zonas productoras; además la poca variabilidad de los cultivares utilizados, y representados en gran parte por el cv. Maratón, evita los factores que pueden introducir la necesidad de empleo de un abanico varietal para cubrir una demanda sostenida durante casi todo el ario. Por otro lado, el aprovechamiento para su uso en fresco, fundamentalmente con destino a la exportación, sin olvidar su aprovechamiento en la industria del frío, le confiere una comercialización con grandes posibilidades.
En el período productivo comprendido entre los meses de diciembre a febrero, realizado en condiciones mediterráneas, se ha observado un menor calibre de la pella con respecto a los pesos exigidos preferentemente para la exportación, fijados entre 300 y 350 g. Ello se está intentando corregir con la aplicación de técnicas culturales que puedan influir en la producción de un mejor desarrollo vegetativo de la planta, lo que puede repercutir en una mayor relación de asimilación de sustancias de reserva y el posterior mayor crecimiento de la inflorescencia. Entre las técnicas utilizadas se encuentran la de reducir la densidad de plantación o variar la disposición de las plantas para disminuir la competencia entre éstas en el entorno de crecimiento, o la de actuar sobre las condiciones medioambientales modificándolas con el uso de pequeñas protecciones térmicas, como acolchados o empleo de mantas térmicas. Otra forma de influir positivamente sobre el desarrollo vegetativo es a través del empleo de reguladores del crecimiento, como las giberelinas GA 3 ó GA4,7 (Fernández et al. 1997, a y b), o bien interviniendo en el proceso nutricional complementando los equilibrios fertilizantes tradicionales con la aplicación foliar de otros formulados, como la urea; habiéndose contemplado en ambos casos la posible influencia en la elección del momento de aplicación de los tratamientos, dependiendo sobre todo del estado fenológico de la planta.