SEMINARIO 2011 - ASTURIAS (GIJÓN)
INFLUENCIA DEL INJERTO Y LA BIOFUMIGACIÓN DEL SUELO CON VINAZA SOBRE LA PRODUCCIÓN DE DOS CULTIVARES DE TOMATE.
Autores: Pedro Hoyos Echevarría, Lucía Lomba Crespo, Sotero Molina Vivaracho, Ada Molina Pertíñez y Ruth Pérez Rodríguez
Materias: vinaza, nematodos, portainjerto, calibre
Tras la prohibición de la utilización del bromuro de metilo en enero del 2005, han cobrado nuevos bríos las técnicas alternativas para la desinfección del suelo como son la solarización, la desinfección con vapor de agua, la biofumigación, etc. En esta última técnica, más concretamente, se está estudiando el uso como biofumigante de ciertos subproductos agroindustriales de origen local, que tendrían la ventaja de reducir costes de transporte, que vconstituye el principal factor limitante, al tiempo que cierra ciclos en el cultivo. En el caso de la zona mediterránea continental de la Península Ibérica, se han elegido las vinazas de vino para el control de nematodos fitoparásitos formadores de nódulos: Meloidogyne arenaria y M. incongnita principalmente, siendo este último uno de los que más incide en hortalizas. El injerto también es una buena alternativa, muy estudiada en nuestras condiciones, pero que no elimina los nematodos que pueden permanecer en el suelo, por lo que parece conveniente estudiar la complementariedad de estas dos técnicas.
Los cultivares empleados fueron Caramba y Anairis y los portainjertos: King Kong, Multifort y Optifort. La vinaza se aplicó según protocolos habituales de Biofumigación. La mayor precocidad se obtuvo en las plantas del cultivar Caramba, que en el mes de julio alcanzaban una producción de 5.65 kg·m-2 , estadísticamente superior a la obtenida en las del cultivar Anairis. Sin embargo en los siguientes meses las plantas del cultivar Anairis fueron estadísticamente más productivas, recuperaron la diferencia, llegándose al final con una producción similar en ambos cultivares.
La producción total de las plantas cultivadas en el suelo con vinaza ha sido ligeramente mayor a las del suelo sin vinaza. Globalmente las plantas que no estaban injertadas obtuvieron una producción estadísticamente inferior a las que sí lo estaban, cosechándose en éstas últimas alrededor de un 20 % más que en las plantas sin injertar.